sábado, 19 de octubre de 2019

Los animales no humanos merecen su libertad


La libertad es un concepto que etimológicamente proviene del latín libertas, el cual engloba poder actuar y pensar como a cada cual lo desee, de acuerdo a sus propios intereses, emociones y voluntad.

Obviamente, la libertad no implica coartar la libertad de los demás, si dicha libertad no implica un riesgo para el valor inherente de otros. La libertad se corresponde con lo que cada uno considera benéfico o deseable para sí mismo, pero no hay legitimidad en escudarse bajo una mala interpretación de la libertad para violentar el valor inherente de otros sujetos. No existe algo como la libertad para quitarle la vida a otro, ni para esclavizarlo, ni para dañar de alguna forma los intereses de otros sujetos. Eso no es libertad, sino un acto delesnable, criticable éticamente.

La libertad se refiere tanto respecto al pensamiento, palabra, acción y desplazamiento. En el caso de los animales no humanos, ellos tienen el derecho moral de actuar de acuerdo a sus propios intereses, desplazarse libremente y no ser propiedad ni recursos de un tercero, ya que esto coartaría su libertad.

Puede haber opresiones donde la libertad se ve vulnerada no físicamente sino imponiendo el poder sobre los sujetos para que estos no puedan vivir bajo sus propios términos. Por ejemplo, existen sectas, gobiernos y demás grupos que coaccionan a personas para que no expresen sus ideas ni puedan discrepar, sino generar un pensamiento único, tal como a manera de "ficción" se representó en la obra 1984 de George Orwell(cuestión que ha sido plasmada y superada en la realidad).

Así como en las personas humanas se coarta la libertad en variadas formas, así los humanos no veganos coartan la libertad de los demás animales(personas no humanas) de muchas formas:
  • en la cacería, aunque los animales no humanos aparentemente son libres al no tener delimitaciones físicas normalmente; en la realidad no viven bajo sus propios términos, ya que son usados como simples recursos, está libres físicamente, más no están emancipados, siguen bajo la dominación humana.
  • los casos obvios de animales no humanos en jaulas o sitios delimitados por cercas, paredes, o amarrados o detenidos con algún artefacto como cuerdas o cadenas.
  • incluso aquellos animales no humanos refugiados, donde pudiera considerarse loable la acción de evitar que vivan en la calle, se les coarta la libertad y no pueden vivir bajo sus propios términos, aunque las intenciones de sus tutores sean lo más positivas posibles.
La libertad no es algo abstracto, no lo es para los humanos, tampoco lo es para el resto de animales, ya que estos últimos tienen noción de ella empíricamente, ya que es un deseo o interes intrínseco por el simple hecho de ser personas no humanas.

Existen evidencias empíricas sobre el deseo de los animales a ser libres, como está documentado en el ensayo "Hablar de veganismo y derechos animales":
Los demás animales desean ser libres, prueba de ello es que se tiene que delimitar con bardas o paredes los lugares donde están, o meterlos en jaulas o ponerles cadenas.
La emancipación,es decir, ser libre, vivir bajo sus propios términos los demás animales, es precisamente el objetivo del veganismo mismo:
"El objetivo de la Sociedad será poner fin a la explotación de animales por el hombre"; y "La palabra veganismo significará la doctrina de que el hombre debería vivir sin explotar a los animales"
Como se explicó en el ensayo "El veganismo".

Ser libre es dejar de pertenecer a alguien, que el hecho de existir no conlleve tener como fin ser una simple herramienta, recurso o propiedad de otro. Como ya se ha explicado en el ensayo "Los leones comen cebras; la responsabilidad moral de los humanos frente al resto de animales", la mayoría de los humanos(salvo los casos marginales) somos agentes morales, nosotros podemos decidir si servimos a otros o no, según consideremos conveniente a nuestros intereses; pero los demás animales, no pueden dar su consentimiento libre e informado, por lo que usarles, independientemente de si al usarlos se les causa daño físico o emocional, es inmoral, porque se daña su derecho a vivir bajo sus propios términos, de ser fines en sí mismos para sí mismos, por lo que no tenemos legitimidad de usar nuestro poderío ni de abusar se su inocencia para instrumentalizarlos.

El querer ayudar a los demás animales en cuestiones que escapan al ámbito del veganismo, se pueden tomar como virtudes, como actos altruistas, loables; pero la cuestión del veganismo no es opcional si queremos actuar bajo el concepto de justicia hacia los demás animales. Ser vegano es dejar a los demás animales libres, respetarles que vivan bajo sus propios términos, porque son personas no humanas.

domingo, 13 de octubre de 2019

El mundo será vegano


El mundo será mayoritariamente vegano. Eso sucederá inevitablemente. La única duda es sobre cuándo sucederá exactamente. Ello dependerá de varios factores:
  • Lo bien preparados que estén dichos veganos para argumentar a favor del veganismo y los derechos animales.
  • La velocidad con que avance el número de veganos en cada región del mundo.
  • Que cada vez haya más compromiso con el activismo que lleve un mensaje correcto hacia la abolición del estatus de propiedad que pesa sobre los animales no humanos.
Entiendo la desesperación, la impotencia que actualmente sentimos los veganos al no ver ni cerca el día en que por fin termine la dominación humana sobre el resto de animales. Volteamos a nuestro alrededor, y no vemos más que cosificación, uso, violencia implícita y explícita sobre los demás animales, y nos duele ver que hasta gente que consideramos buena, que apreciamos realmente, en nuestra propia familia, amigos y conocidos, no solo no se sensibilizan ante la problemática, sino que hasta se molestan con el hecho de que nosotros les expongamos que se trata de una cuestión de justicia, y por ende, ello implica que no están siendo justos al participar en dicha injusticia, y sin embargo, deciden seguir siendo parte del problema.

Por otra parte, lo que los abolicionistas vemos como uno de los más grandes obstáculos para acercar el tiempo de la abolición del uso de animales, es precisamente el bienestarismo promovido por gente preocupada por los animales no humanos. Entendemos que en muchos casos creen que es solo una de tantas formas para lograr la abolición, pero sentémonos a meditar por un momento la validez de esta hipótesis:
  • ¿A qué se opone la gente que aún no es vegana?,¿no se opone ya al sufrimiento que considere innecesario?,¿se opone a la explotación animal si ésta no implica daño físico o muerte?
  • ¿Necesitan de los veganos las campañas de bienestar animal o neobienestaristas(prohibiciones de usos comúnmente rechazados por la gente no vegana) para avanzar, o su éxito depende de la gente no vegana que ya rechaza esas formas de uso?,¿a quién le interesa más que se creen campañas de bienestar animal, con las cuales al "cumplirlas" se crean una mejor imagen ante los consumidores?
Más sobre éstas reflexiones en los siguientes ensayos:
Sin embargo, a pesar de que uno de los grandes obstáculos está dentro del mismo animalismo, pienso que ahora contamos con formas de documentar la historia de forma en que cualquiera pueda informarse si así lo desea, y llegará el momento en que muchas de esas personas que hoy apoyan campañas bienestaristas y neobienestaristas, se detengan a reflexionar sobre que no han servido realmente para cambiar la percepción que la sociedad tiene acerca de los animales no humanos, y por lo tanto, en lugar de acercar hacia la abolición del estatus de propiedad, prolongan la injusticia que pesa sobre ellos, al reafirmar socialmente su condición de propiedad y recursos.

Cada vez somos más veganos que explícita y congruentemente, pugnamos por un mensaje de rechazo a todo uso, tanto en el discurso como en las acciones.

Se argumenta desde el bienestarismo y neobienestarismo, que solo diferimos en las formas, pero que "todos deseamos la abolición, y solo tenemos caminos distintos". Pues no, la diferencia es radical(de raíz). El activismo bienestarista y neobienestarista, no es congruente con su deseo(al menos de algunos de sus seguidores) de lograr a largo plazo la abolición del estatus de propiedad, ya que no enfocan en el problema de raíz, que es la concepción de que los demás animales están aquí para servirnos, y que no hay explotaciones moralmente más incorrectas que otras, sino que refuerzan dicho paradigma, por lo que se cae en un circulo vicioso del que solo se podrá salir cuando se decidan a educar en el veganismo y derechos animales como prioridad.

¿Victorias? Las pequeñas grandes victorias del día a día y a corto plazo, es que más humanos se hagan veganos y permanezcan veganos, esto solo sucede cuando se expone ante la gente que aún no lo es, argumentos, evidencias y material que deje claro que los demás animales merecen respeto a sus intereses, y dicho respeto significa como mínimo, no usarles para ningún fin, independientemente de las formas, es decir, ser vegano. Cada humano que adscribe al veganismo, es una victoria para el avance por el respeto hacia los animales no humanos.

¿Y qué hacemos con los que actualmente están en situación de explotación? Bueno, por algunos que ya nacieron y están ahí no podemos hacer mucho, ya que como comenté en el punto anterior, las campañas de bienestar y monotemáticas, aún sin el apoyo de gente autoproclamada vegana, seguirán adelante, porque su éxito depende del noveganismo, y aún esas campañas pocas veces logran el objetivo que dicen buscar, que es reducir significativamente sufrimiento o prohibir usos. Lo que suele suceder es que esas regulaciones tardan años en aplicarse, no se aplican al pie de la letra, y prohibiciones suelen derogarse al estar el noveganismo casi intacto.

Una alternativa es la acción persuasiva que conlleve a la liberación de la explotación animal a individuos concretos, por ejemplo: hacer campañas educativas donde se involucre llevar información a explotadores que tengan en su poder animales no humanos, y que mediante la persuasión con base en el activismo educacional, se hagan veganos y acepten dar en adopción a los animales no humanos que explotaban, y estos sean dados en adopción a gente vegana, ya sea particulares o en santuarios administrados por veganos.

Pero, independientemente de lo anterior, no debemos subestimar el que un humano se haga vegano. Esto es trascendental. Es alguien menos que usara animales, y entre más gente haga esto, llegará el punto de inflexión, donde sí se afectará significativamente la demanda, incluso ya empresas han comenzado a ver en los hábitos derivados del veganismo, un nuevo nicho de mercado, que en el mediano y corto plazo, hará más fácil la transición hacia la práctica del veganismo, y en el largo plazo, el que más gente sea vegana, entendiéndose vegano por quien considera a los demás animales personas con derechos inalienables, conllevará a que surjan más emprendimientos veganos de origen, que impulsarán a aquellos que no lo sean, a que migren hacia opciones aptas, hasta que no les quede de otra que ofrecer solo productos y servicios veganos.

El veganismo llegó para quedarse, y sí, será un proceso largo y difícil, habrá mucha resistencia durante mucho tiempo. Probablemente a esta generación no le toque ver comenzar a caer al noveganismo como norma social hegemónica, pero tengo una esperanza razonable de creer que en en menos de 2 generaciones más, alcanzaremos el porcentaje mínimo para realizar una etapa política y acción directa eficaz, ya que veo que poco a poco, hay más veganos correctamente informados, difundiendo veganismo en el mundo.

Si no eres vegano, te invito a que te informes, pregunta todo. Si ya eres vegano pero no coincides con lo que expongo, te invito a debatir respetuosamente.

El veganismo triunfará, los animales no humanos serán libres de la dominación humana, y a quienes les toque verlo, se abrazarán y llorarán de alegría como lo hicieron los abolicionistas de la esclavitud humana alrededor del mundo.

Este no es un ensayo triunfalista, no es para lanzar campanas al vuelo, sino una invitación a redoblar esfuerzos, porque debido a que urge acelerar el paso, es que debemos tomar bríos y seguir adelante.

jueves, 3 de octubre de 2019

La importancia de reconocer la personalidad animal


Colaboración de la compañera activista Amanda Fernández Mc Naught.
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La importancia de reconocer la personalidad de los animales no humanos
En los últimos siglos el conocimiento humano ha tenido un avance vertiginoso, que nos ha permitido hacer descubrimientos, encontrar fundamentos a muchos temas que han inquietado a la humanidad desde tiempos inmemoriales, o descartar ideas que fueron sustento de nuestro desarrollo cultural en otros tiempos. Entre estos temas encontramos lo relativo a nuestra relación con el resto de los seres con los que compartimos este planeta. Hace ya tiempo que sabemos que no somos los únicos seres con capacidad de sentir, conscientes de nosotros mismos y del mundo que nos rodea. Y sin embargo, apenas hace algunas décadas, algunas personas que comenzaron a cuestionarse la relación de dominación que mantenemos con estos seres, los animales no humanos, atendiendo a las implicaciones éticas que surgen del hecho de saberlos sintientes, decidieron emprender acciones para buscar el fin de su esclavitud.
Que la mayoría de los animales sienten es algo que ya no se encuentra sujeto a debate. Numerosas disciplinas dan cuenta de las razones y de la evidencia de este hecho. Los animales no humanos experimentan diferentes estados conscientes y emocionales, o dicho de otra manera, experimentan el mundo, y se experimentan a sí mismos, de formas análogas a como nosotros los humanos lo hacemos. La capacidad de sentir tiene como consecuencia que valoran su propia existencia, y, por lo tanto, tienen intereses tales como conservar su vida, y vivirla sin ser sometidos o dañados por otros, vivir en libertad y de acuerdo a sus propios fines, convivir con otros individuos de su especie, contar con un hábitat propio, etcétera. Los animales no humanos no son cosas, son personas en un sentido moral, algo que la mayoría de los humanos que hayamos tenido contacto cercano con otros animales ya sabíamos.
En marzo de 2019, un grupo de reconocidos juristas se reunieron para dar respuesta, desde el punto de vista del Derecho, al hecho demostrado de que los animales son seres sintientes, en una serie de coloquios sobre la personalidad jurídica del animal, concluyendo con la enunciación de la Declaración de Toulon, en favor de la coherencia de los sistemas jurídicos con la evolución del conocimiento, indicando que los animales deben considerarse de manera universal como personas, y no cosas, que es urgente terminar definitivamente con el régimen de su cosificación, y, en consecuencia, debe ser reconocida la cualidad de persona, en un sentido jurídico, para los animales no-humanos.
El Derecho reconoce hasta ahora dos categorías de personas jurídicas: las personas físicas (humanas) y las personas morales (asociaciones, sociedades, fundaciones). La Declaración de Toulon exhorta a hacer entrar a los animales no humanos en la primera categoría, al lado de las personas físicas humanas, como personas físicas no humanas. Se trata de un régimen específico, ya que los derechos a reconocerles a los animales no humanos no coincidirán del todo con aquellos reconocidos a los humanos, pero tendrán que ser los adecuados para que los animales no humanos sean considerados y protegidos como seres sensibles, inteligentes y conscientes. La Declaración de Toulon representa un gran paso en el proceso de reconocer y hacer efectivos los derechos de los animales.
Cuando decimos en un sentido moral y jurídico que los animales no humanos son personas, estamos reconociendo que son seres con valor inherente, es decir, que se valoran a sí mismos sin importar el valor que les puedan dar otros, y, por lo tanto, son sujetos de derechos. El principio moral de igualdad nos exige que todos los seres con relevancia moral sean respetados de igual manera. El valor inherente es lo que dota a alguien de relevancia moral. Los seres con valor inherente o intrínseco no deben ser tratados como cosas. No deben ser esclavizados por ningún motivo, aun cuando esclavizarlos resulte en beneficios o comodidad para otros. En otras palabras, no deben ser propiedad de otros.
Es importante señalar que el concepto “persona”, o dispositivo como Roberto Espósito lo define, porta en su núcleo ciertas dificultades que debemos tener en cuenta y entender. A lo largo de la historia este concepto ha sufrido modificaciones, y, en su uso actual, se aplica de manera exclusiva a los seres humanos o sus asociaciones. El problema es que históricamente se ha conformado de dos sustancias diferentes: alma o razón, y cuerpo, supeditando siempre el cuerpo a la razón, y considerando como personas a aquellos seres con agencia moral, es decir, humanos adultos en pleno uso de sus facultades mentales y libres de sometimiento; o dicho de otra manera, aquellos seres con capacidad de actuar de acuerdo a razones, y que, mediante ellas, son capaces de controlar sus propios cuerpos. De hecho, el concepto de valor inherente lo introduce Kant como sinónimo de capacidad para razonar, lo cual es un error en vista de que para valorar la propia vida no es necesario razonar, sino únicamente sentir, es decir, ser consciente. Estos problemas que el término persona ha presentado lo largo del tiempo, imposibilitando que la personalidad de los animales no humanos sea reconocida, provienen de un mismo origen: el antropocentrismo, que pretende encontrar en cualquier lugar justificaciones para separar al humano del resto de los animales, y mantener la jerarquía de la cual se beneficia. Por lo tanto, nuestra tarea debe ser cuestionar y debatir estos errores u omisiones que han derivado en la omnipresente cosificación de los animales no humanos, al mismo tiempo que buscamos la forma en que puedan hacerse efectivos los derechos morales que les corresponden. En el momento actual, los derechos continúan constituyéndose y estructurándose alrededor de la personalidad. De ahí que la Declaración de Toulon exhorte a la inclusión de un nuevo tipo de persona: persona física no humana.
Si entendemos que los animales no humanos son personas en un sentido moral, y, en un futuro, jurídico, podemos ver que las normativas de “Bienestar Animal” son justamente la negación del estatus de personas para el resto de los animales, pues no terminan con su cosificación, sino que los mantiene como esclavos o propiedades de los humanos, es decir, como cosas, objetos o recursos a su servicio. Son anti-derechos, pues aunque pueda resultar “mejor” ser asesinado con menos dolor, resulta contrario al interés de los animales ser asesinados en beneficio de otros, ya que su interés es continuar viviendo. Aunque pueda resultar “mejor” contar con una jaula más grande, resulta contrario al interés de los animales vivir enjaulados para beneficio de otros, ya que su interés es vivir en libertad. Perpetúan la violencia especista, pues esta se puede manifestar como violencia explícita o implícita. Aunque pueda llevar, en algunos pocos casos, a aminorar la violencia explícita (en la práctica es imposible verificar el cumplimiento de las normas en cada centro de explotación animal), mantiene y perpetúa la violencia implícita que resulta de la cosificación de alguien, de su esclavitud. Terminar con algún tipo específico de explotación tampoco resuelve el problema, pues, mientras la sociedad siga percibiendo a los animales como cosas, las leyes reflejarán dicha percepción, y, por lo tanto, nuevas formas de explotación aparecerán, y otras ya superadas resurgirán. Los distintos tipos de explotación son los síntomas del verdadero problema: la creencia humana en su superioridad respecto al resto de los animales, o antropocentrismo, asociado a un pensamiento utilitarista que considera que los actos se deben juzgar en base a sus consecuencias, “calculando” cuanto placer o beneficios obtienen los involucrados, en comparación al sufrimiento generado. Tal pensamiento es incompatible con los derechos de las personas, pues, si violar el derecho de alguien beneficia a muchos, para el utilitarismo dicho acto sería moralmente aceptable.
Muchas personas, que se encuentran preocupadas por la situación de los animales no humanos, promueven y defienden leyes de “Bienestar Animal”, pensando que pueden mejorar un poco sus existencias ahora. Sin embargo, sólo el fin del estatus de propiedad puede hacerles justicia. Para que ese día llegue, se requiere que una parte importante de la humanidad los reconozca como personas, y se comprometa con su liberación. Como propiedades de otros, sus intereses siempre serán menos relevantes que aquellos de sus propietarios. Es por esto que no se puede aspirar a lograr el fin de su esclavitud apoyando leyes o reformas que los sigan considerando esclavos. Es una contradicción.
Sabemos que lograr este cambio en la percepción que nuestras sociedades tienen acerca de los animales no humanos no es una tarea fácil, pero no es imposible. La esclavitud humana fue una institución que se mantuvo por miles de años, y hoy la mayoría de los humanos estamos de acuerdo en que es inmoral. Para lograrlo, debemos hablar con todas las personas que podamos sobre la personalidad de los animales, sobre sus consecuencias éticas y, por lo tanto, prácticas. Debemos hablar de veganismo, pues para que una ley sea decretada, pero, sobre todo, mantenida en el tiempo, requiere contar con el apoyo de una buena parte de la población. La demanda de bienes resultantes de la explotación animal es lo que alimenta a las industrias, que, con su poder económico, ejercen presión a los gobiernos para obtener protección y beneficios. Debemos denunciar y señalar el especismo en cada aspecto de nuestra vida diaria, entendiendo que, para hacerlo, necesitamos aprender a reconocerlo en nosotros mismos, y superarlo. Debemos hablar y debatir sobre cuáles son los derechos que se deben reconocer a los animales en calidad de personas físicas no humanas, y de qué maneras podrían garantizarse en el contexto actual y futuro. Tenemos un gran trabajo por delante, que requiere de manera urgente de toda nuestra atención y esfuerzo, de nuestra coherencia y compromiso ético. Requiere que nos eduquemos y nos examinemos de manera crítica a cada momento. Tenemos en nuestras manos el futuro de los animales no-humanos, en este nuevo contexto que abre posibilidades de justicia para ellos. Defenderlos es posicionarse y hablar claramente en contra de su esclavitud.
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